viernes, 11 de marzo de 2022

Este era un poema necesario.

 

Imagina que cae la bandera sísmica de la estupidez humana

cierra tus ojos color ensueño:

saborea la melodía del césped empapado de lluvia

y peina tus penas con el cepillo que cose flores a los muertos.


¿Trasnochar y aprovechar o madrugar y remontar?

es mi dilema de sueños para cuando siento insuficientes mis desvelos,


la vida es como una enorme jarra de cerveza

donde los cercos de espuma son los recuerdos

las burbujas son los anhelos

y acabársela es pedir otra 

y otra

y otra

o lo que es lo mismo   ¡no querer acabarla jamás!


El tiempo huye tan rápido como se filtra el agua de los charcos

por el sumidero viejo que son los años

después están las cumple décadas

los hijos que ya no pasan el fin de semana contigo

las vías del tren con retraso  


                                                                        - llenas de sonora soledad-.



Vamos a jugar a la sordera con la televisión

hagamos a ciegas nuestra propia revolución de las palabras

porque quizás todo todo todo no esté en los libros

pero no se me ocurre un sendero mejor,

y digo sendero y no camino, porque no lo hay

y cada cuál habrá de escoger el suyo propio.


Hoy yo ya he escogido bando:

aliados del verso y del amor

milicianos solamente armados de abrazo y corazón


                       - nosotros no hemos venido a la guerra

                                                                             preferimos flores y verbena-


al final del día:

el verso se me hace poso en los labios

leerme libros en voz alta es un auto regalo,

a mí la poesía no me salva la vida

pero cada vez que leo, escucho o escribo un verso


                                                                                                    ¡me siento invencible!.