La mirada cansada del que asume pero no claudica
porque intuye el giro de guion acercándose
el gesto impertérrito ante el cristal del tiempo, nada es más importante que el ahora, los pájaros me lo han enseñado
la mueca de diario ante el agujero negro del capitalismo voraz
algunas cosas no van a cambiar, al menos yo no las veré:
por eso sigo sembrando semillas en la tierra
hermanándome con los seres vivos y las plantas que la habitan
no todo está perdido
algo se podrá hacer
no nos rindamos aún
la piel entiende de idiomas sin palabras
de caricias que hacen viajar sin moverse del sitio
la piel me conecta a la roca
a los gatos callejeros
y a los domésticos
no distingue de clases ni estratos
aprendamos de nuestra piel lo que la razón omnisciente nos arrebata
la mirada entusiástica del que sigue soñando con gesto de mus
esperando atenta para dar la seña íntima:
hemos venido a jugar aunque no todas las cartas nos acompañen en esta mano
la vida es una inmensa carrera de fondo
cumplir años es abrir cancelas
romper candados
besar recuerdos
abrazarnos fuerte
encender otro cigarrillo
cumplir años es la pataleta biológica de la sangre corriendo por mis venas
es amarrarse al mástil podrido de esta calavera sin rumbo
es un lamer constante de heridas
es continuar escalando los ochos miles del sistema
las paradas intermedias sólo son eso:
apeaderos de tiempo
cargadores de paciencia
acumuladores de sueños
cumplo años con serenidad
y la compañía necesaria
con el fuego intacto del hogar que cabe en una mochila
con la excursión siempre a punto de comenzar
con la piel lista para lo que quiera venir
descosiendo cicatrices
todo lo demás:
es camino
decía el poeta!
