El olvido es un ocaso en la memoria
un cementerio de elefantes amarillos
una luciérnaga agotada que ha dejado de volar
y se nos posa, con su retahíla de despistes, en la frente
el olvido es tener gafas de lectura en cada habitación de casa
es mirarse en un espejo con todos los huesos rotos
completar calendarios con cuentos inventados
el olvido es deshojar sauces llorones
arrancar raíces profundas
es dar la espalda
a todo eso que nos aterroriza
y paraliza como a un animal salvaje
deslumbrado por la luz
el olvido es ir sumando certezas tristes
juntando decepciones de todo tipo
ir engrasando la maquinaria de la memoria con fantasmas
un atraco a la caja fuerte de la sesera
que nos deja las vergüenzas al aire
e invulnerables
el olvido son los años grises
la desmemoria de los niños
jugando a mezclar recuerdos
una bala de tiempo
empujada por el azar
que nos deja la frente huérfana
el olvido es una nube de asfalto.






